Q
acabo de leer tu carta a tu papá y debo decir que sentí como si fuera el correo que yo misma le mandé a mi papá en el día del padre, interesante como se encuentran situaciones similares en un espacio como este... la diferencia es que yo dejé de pedirle plata al mío cansada de que cuando pidiera más de los 30 mil colones al mes que cree son suficientes me dijera que tenía algún tipo de deuda, mi mamá me dijo este año cuando le pedí ayuda para un viaje a modo de regalo de graduación de la U y me dijo de nuevo que no, este señor hoy se murió para usted... hasta que en el día del padre me mandó un correo preguntando que por qué yo no lo trataba como un papá... el día del padre en la escuela no está hecho para niños como nosotros, pero si para mamás como las que tuvimos, las que reciben tarjetas hechas a mano 2 veces al año
A

¡Hola! Muchas gracias por la retroalimentación a la carta.

En realidad el escrito iba más dirigido a él como personaje secundario (o terciario, si se quiere) en mi vida.

No cabe duda que gracias a Dios existen madres como las nuestras que son lo suficientemente valientes para criar a sus hijos sin la ayuda de nadie más. Mi aprecio inconfundible hacia todas ellas y, sobre todo, a los niños que son víctimas colaterales de los errores de los adultos.

Un saludo para usted y felices fiestas, prettylittlehate.


Fin de semana

El pasado viernes 10 de diciembre hubo una cena de navidad con mis compañeros de maestría.

Hay un compañero que es muy guapo. A muchas mujeres -y a mí- nos gusta. Resulta que puso de microondas conmigo y le salí respondón. Pero hasta ahí llegó la cosa.

Por eso digo que si ese día hubiera sido la Copa Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010 yo habría representado a la delegación uruguaya. Es decir, llegaron y nadie daba un céntimo por ellos. Con las expectativas tan bajas, comenzaron a jugar hábilmente hasta abrirse campo en las distintas etapas. Al final, cuando ya la gradería estaba emocionada por el desempeño del equipo los desclasificaron.


«Look, we all wear masks. Everyone, everyday. Sometimes we wear them so much we forget who we really are. And sometimes, if we’re lucky, someone comes along and shows us who we really wanna be, who we should be».
Nikita

Hándicap

Siempre recordaré el día que mis compañeras de colegio hicieron un ranquin con los hombres para averiguar quién sería el más “esposable” de todos. Resultó de este servidor y otro más quedaron empate en el primer lugar de esa justa. Las razones fundamentales -o al menos las que tuvieron más peso, según dijeron- fueron que ambos teníamos un futuro muy prometedor profesionalmente y que además éramos buenas personas.

Pues bien, mucha agua ha pasado por el puente desde entonces y creo que las cosas han cambiado. Por mi parte siento que eso del buen desempeño profesional se encuentra aún en veremos y lo de buena persona sigue ahí -aunque mi comportamiento raye a veces en la estupidez-.

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Desasosiego sentimental

Cuando vine acá jamás pensé encontrarme a alguien que me gustara. Quiero decir, era obvio que sucedería pero -al igual que siempre- iba a hacer caso omiso a mis sentimientos.

Pero luego apareció él. Creo que es el mismo a quien vi un día en el tren para plaza Catalunya. Me volvió a ver con sus ojos azules pero pretendí que no lo había notado.

Anoche, al observarlo en la lejanía, supe que era el momento de dirigirle la palabra. Me dispuse a encontrar cualquier excusa para alcanzar mi objetivo, puse manos a la obra y lo hice.

Su mirada medía cada uno de mis movimientos y yo podía sentirlo. En mi interior una ráfaga incandescente me compelía a besarlo pero mi consciencia no paraba de repetir los consejos de la gente que conozco: “no se vaya pollo a la primera que estos tipos son unos jugados”.

La estocada final vino cuando nos encontrábamos en un sitio oscuro y su acento italiano se marcaba al pronunciar el inglés. Sentí que por un momento mis defensas eran vencidas por este hecho pero mi fuerza de voluntad hizo lo propio.

Sin embargo, hoy no he hecho sino pensar en él (sobre todo porque me lo encontré de camino a mis clases).

No me queda más que guardar la compostura y conocerlo mejor… quién sabe y a la larga es a quien tanto he buscado.


Carta a mi padre ausente

¡Hola! ¿Cómo está?

Pensé que para hoy ya este tema del día del padre estaría superado. Pero veo que no. Ni hoy ni mañana y quizás el año que viene el asunto resurja. Digo, porque cada junio pasa igual.

La diferencia es que en la versión 2010 me voy a desahogar. No pretendo jugar de víctima ni inspirar la lástima de nadie. Mucho menos de usted. Porque, ¿sabe una cosa?, siento que todos los involucrados fuimos daños colaterales de las circunstancias.

La verdad es que esta fecha solo me gustaba cuando no sabía que yo era el único que no tenía la figura paterna. Pero cuando entré al kínder tuve que recurrir a mi tío para que fuera a la celebración. Por mí habría sido mejor no ir del todo. De cualquier manera, era obvio que la fiesta no era para gente en mi situación.

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Como costarricense me indigna esta situación. Me enoja que se siga diciendo que tenemos “paz con la naturaleza” mientras en realidad destruimos todo lo que se nos pone enfrente y, de paso, dejamos sin sustento a nuestros compatriotas.


Cómo sufro por ti Jonatán, dijo David, tu amor fue para mí más delicioso que el amor de las mujeres
2 Samuel 1:26